LOS INFAMES

Estaba yo como cualquier otro día en el café de Emilio. Hasta ese mes llevaba cerca de quince años bebiendo café y después té en el mismo lugar hasta que apareció ella.

Entonces yo estaba como cualquier otro día en el café de Emilio bebiendo té cuando se acercó y con su voz a tono de pregunta dijo mi nombre

– ¿Oriol?

Aparté la mirada del diario deportivo y la vi a ella un tanto incrédulo porque no pensé que iba a volverla a ver. Ahí estaba, Clara Restrepo, frente de mí, devolviéndome al pasado de todas las inconclusiones.

  • Mírate- le dije fingiendo entusiasmo- tantos años y…
  • Tantos años desde el incidente…

El incidente. Tenía ella que mencionarlo porque parecía que eso era lo único que nos unía. Seré breve. Clara y yo nos conocimos en secundaria y la pasábamos bien hasta que se enamoró de Flores y tuve que matarlo. Lo maté porque una tarde Clara llegó con el ojo morado y el labio partido a la escuela y al preguntarle severamente me confesó que Flores le había golpeado por una cuestión de celos que después se convirtieron en disculpas. Supe que ahora sí tenía que vengarme. Al otro día fui al gimnasio donde Flores entrenaba con el equipo de boxeo, le dije que quería un par de rounds contra él al otro día y éste aceptó envalentonándose como solía hacerlo.

Al otro día, después de clases, Clara y yo fuimos al gimnasio, ella no se explicaba el por qué quería un par de rounds con Flores y yo le aseguré que iba a salir limpio del ring. En el vestuario me guardé el arma en el short enorme que vestí y lo único que hice fue brincar al ring, decirle a Flores que era un grandísimo hijo de puta, saqué el arma, quiso escapar pero le dije que si se bajaba del ring lo iba a matar de verdad y él sólo se arrodilló pidiéndome perdón, me dijo que podía quedarme con la Restrepo (a todos los llamaba por su apellido) y que lo pensara muy bien, que podía a ir a la cárcel y yo sólo pensé que el que debía ir en realidad a prisión era él por tanto… Le dije que estaba bien y cuando volteó para bajarse del ring le disparé deseando que la bala atravesara y despedazara la región lumbar o el sacro de su columna. Y así fue.

Lo demás son dramas inútiles. Era obvio que yo iba a terminar en la cárcel como era obvio que él no iba a morir… quedó parapléjico de por vida, ¿saben lo hermoso que se siente al saber que al gran campeón local con futuro en los nacionales y en los olímpicos le arrebataron su futuro con una bala? ¿saben lo que se siente tomar venganza en propias manos por tanto…? Por lo que me enteré en la cárcel, duró pocos años postrado en una silla de ruedas y después ocurrió el suicidio.

Clara me miró durante el incidente como nunca me había mirado y reí, estuve carcajeándome como jamás lo había hecho… Me dieron quince años de prisión porque no alcancé a matarlo (esta justicia tan bárbara) y desde mis treinta y un años comencé a frecuentar el café de Emilio para beber café y después té.

  • Tantos años desde el incidente y nunca pensé que te volvería a ver.
  • ¿Y por qué te me acercas así como si nada si soy un sociopata, un psicópata en potencia?
  • Porque tengo cuarenta y cinco años perdiéndolo todo y qué más dá.

Me platicó sobre su vida. Después del incidente y de la muerte de Flores, perdió a sus padres no literalmente, se divorciaron y la dejaron en casa de una tía. Estudió una carrera en administración y ejerció poco o casi nada. Se casó con un francés y después se divorció ya que descubrió que sólo podía alcanzar el orgasmo cuando pensaba en mí y cuando recordaba aquel momento en el que sostuve el arma y comencé a reír.

  • No debería decírtelo así como así pero ese día, en el hospital, me masturbé pensando en ti y muchas veces quise visitarte en la cárcel pero no podía hacerlo, mi moral debía sostenerse por día pero por las noches la perdía.

Se separó porque no pudo aguantar la moral de haberse casado con un francés mientras el orgasmo, sin saberlo, me pertenecía.

  • Oriol, por qué fuiste tan imbécil y arruinaste así como así tu vida… nuestra vida…

Me ganó el impulso de besarla y cada vez fue más intenso el choque de nuestros labios hasta que pagué la cuenta y fuimos al departamento que me heredaron mis padres. Mi boca sabía a sangre. Llegamos a mi hogar y ahí, en medio de latas de cerveza, del cenicero atiborrado de colillas de cigarro, de diarios deportivos y de platos sucios, tuvimos sexo por horas y cada hora fue más intensa hasta que no quedó nada de ella. Primero me pidió que fuera un dedo y después fue todo el cuerpo.  Me pidió que fuera así, que así quería terminar con todo, con el orgasmo hasta donde no pudiera controlarlo. Después sólo se quedó en silencio, con los ojos en silencio, con el rostro en silencio.

Así que por eso estoy aquí, en un mayor encierro por un crimen al que me encausaron. Clara Restrepo me gritaba pidiéndome que me la comiera, me lo pedía con esa mirada que no olvido cuando vio que le había disparado a Flores. ¿Cómo se le puede llamar a eso, usted que es especialista en problemas mentales? A mí me enseñaron, principalmente cada domingo, que la sangre y el cuerpo de Cristo pasan por la garganta. ¿La sangre no significa perdón? ¿Cómo puedo conseguir el perdón si no creo en nada desde que Flores me violó, cuando íbamos en sexto de primaria?

Sí, soy culpable, soy culpable…¿cómo dicen? Mea culpa…

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